JASB
Ay, ay, cómo mola a algunos ir contra la autoridad. Parece transgresor, o incluso atrevido, ir contra la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías, y por ende contra el obispo, sin embargo parecen olvidar dónde están o qué representan, por eso yo, sin querer aleccionar, que para eso ya hay quien propone fechas de reuniones o plazos de convocatoria, sugiero que lean estas "10 Razones Irrefutables por las que la Agrupación de Cofradías NO debe oponerse al Obispo (o cómo evitar el apocalipsis cofrade)"
Queridos hermanos y hermanas cofrades, tras exhaustivas investigaciones teológicas, históricas y cafeteras en el bar de enfrente, como algunos hermanos mayores el sábado pasado, he llegado a conclusiones científicamente irrefutables sobre por qué oponerse al obispo es, básicamente, mala idea.
1. Tiene línea directa con el Jefe
Seamos sinceros: el obispo tiene el número de teléfono celestial. Y nosotros apenas conseguimos que nos contesten para pedir permiso para una procesión. ¿De verdad queréis meteros en esa pelea?
2. El báculo no es decorativo
Ese bastón tan bonito que lleva no es solo para las fotos. Es el cetro del poder eclesiástico. Nosotros tenemos varas, él tiene báculo. Es como comparar un patinete con un Ferrari.
3. La mitra le da altura moral (literalmente)
Con ese sombrero, siempre va a ganar en cualquier discusión. Es física básica: quien está más alto, tiene razón. Así funcionan las jerarquías desde tiempos inmemoriales.
4. Controla el calendario litúrgico
¿Quieres sacar tu procesión el Viernes Santo a las 18:00? Pues él decide si ese horario "es apropiado" o si "interfiere con la liturgia".
Spoiler: siempre interfiere si te has portado mal.
5. Puede excomulgar (y eso no sale en el seguro)
La póliza de la hermandad cubre daños a los pasos, robos de enseres y hasta accidentes de costaleros. Pero la excomunión no está cubierta. Ni Mapfre ni Allianz cubren eso, comprobado.
6. Él tiene paciencia milenaria, nosotros apenas aguantamos una Junta General
La Iglesia lleva 2000 años en esto. Nuestra agrupación lleva 80 años, discutiendo la mayoría, si una hermandad separa más a los nazarenos que otra ¿Quién crees que va a ganar en resistencia?
7. El poder del "no te doy permiso"
Tres palabras mágicas que pueden arruinar toda tu Semana Santa: "Permiso denegado, hijo". Y ahí se acabó tu itinerario por la Calle Deanes que tanto te gustaba.
8. Tiene acceso ilimitado a incienso
En cualquier enfrentamiento dialéctico, puede sacar el incensario y crear una cortina de humo sagrada. Nosotros creemos que tenemos argumentos. Él tiene efectos especiales.
9. La sotana morada impone más que nuestro traje de calle
Reconozcámoslo: cuando aparece con toda la vestimenta episcopal impone, y nosotros con nuestro traje de los domingos, como en la comunión del niño Lolo.
La estética importa.
10. Al final, todos queremos la bendición para la procesión
Seamos honestos: después de todo el drama, todos queremos que venga a bendecir el paso nuevo, que presida la función principal y que salga en la foto oficial. ¿Para qué complicarse la vida?
CONCLUSIÓN CIENTÍFICA:
Oponerse al obispo es como discutir con el árbitro en un partido donde él también es dueño del balón, del campo y de la cafetería donde celebras el tercer tiempo. Técnicamente puedes hacerlo, pero estratégicamente es un suicidio cofrade.
Así que, queridos hermanos, la próxima vez que tengáis ganas de plantarle cara al obispo, recordad: él tiene 2000 años de tradición, un báculo, una mitra y el poder de arruinar “vuestra” Semana Santa con un simple "no".
Vosotros tenéis... ¿actas de la última Junta General que nadie leyó?
Amén, y que Dios os pille confesados.
Nota del autor: Este artículo es puramente humorístico y satírico. Cualquier parecido con situaciones reales es pura coincidencia... o no. 😇