La evolución es una constante a lo largo de la historia. Se produce en todos los ámbitos y, en el de las cofradías, se torna evidente en numerosos aspectos.
Uno de ellos es el musical, donde uno de los debates de las últimas décadas ha estado centrado en las bandas de cornetas y tambores, que han avanzado de forma exponencial en instrumentación y armonización, de la mano de un predicamento que triunfa entre el gran público.
No obstante, ese cambio no es del gusto de todos y hay quien reivindica el estilo puro del género que inventó Alberto Escámez. Como lo ha hecho en el programa de Efecto Cofrade, Salvador Giménez.
Sin diferencias
Este ha señalado que, “hoy en día, una banda de cornetas y tambores lleva los mismos instrumentos que una agrupación musical. Únicamente que las cornetas y tambores van en Do-Re y en la agrupación hay más licencias”.
Al hilo de lo que ha insistido en que “los instrumentos, prácticamente, son los mismos: las tubas, los fliscornos, las trompetas, e incluso, trompas. Son los mismos instrumentos, lo que pasa que unos tocan composiciones hechas para cornetas y tambores, adaptadas a las instrumentaciones nuevas”.
La frase de Lagartijo
A juicio de Giménez, “esto es -como dijo Lagartijo, el viejo- como una noria, a veces están los cajones abajo y, a veces, están los cajones arriba. Ahora mismo están los cajones de las cornetas y tambores arriba y esa noria tendrá que bajar y volverán a subir las agrupaciones. Esto es cíclico”.
Por eso, para el tertuliano, “hay que tener en cuenta que las bandas de cornetas y tambores son ya agrupaciones de metales. Ya hasta la misma Centuria (de La Macarena) está utilizando cornetas de tres pistones con todas las tonalidades. Quedan Esencia, los Bomberos de Málaga y pare usted de contar”.