A diez jornadas de Pentecostés, las filiales rocieras ya se preparan para comenzar su itinerario espiritual hacia la aldea almonteña. Los peregrinos de las distintas hermandades ultiman los preparativos y, en el caso de los de Córdoba capital, ya marchan hacia el Rocío.
Así lo ha hecho la hermandad de Córdoba en la tarde de este jueves, en una primera jornada que ha comenzado con la misa de romeros en la iglesia de San Pablo. Desde ahí, una vez concluida la celebración litúrgica, la filial cordobesa ha iniciado su camino.
El mismo que ha llevado al simpecado hasta el principal templo de la diócesis, la Catedral, donde se han vuelto a vivir momentos para el recuerdo.
Como memorable ha sido el paso del cortejo por Cardenal González, donde el grupo joven del Rocío de Córdoba ha engalanado la histórica vía con reposteros en cuyas leyendas se proyectaba la ilusión y la alegría de un pueblo.
Entre tanto, casi desapercibidos para el espectador de a pie, los cirios de las cofradías hermanadas (como la Paz, la Borriquita, el Perdón o Pasión) mantienendo viva la llama de la piedad popular.
Tras ello, la Salve en los jardines que llevan a gala el nombre de la Blanca Paloma y el final de la primera etapa de un peregrinar que se prolonga durante nueve días de fe, ilusión, alegría, expectativa y emoción a raudales al final de un camino donde aguarda ella, la Virgen del Rocío.