El Papa León XIV con los obispos españoles. Foto: Diócesis de Córdoba
El Papa León XIV con los obispos españoles. Foto: Diócesis de Córdoba
El obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, ha realizado un primer balance de la visita del Papa León XIV, centrado en la visita del Sumo Pontífice a Madrid.
El mismo ha sido recogido por la diócesis y el prelado comienza haciendo alusión a la ya célebre frase: “Papa León, en nuestro corazón”. A la par que ha destacado que “el programa desarrollado en este tiempo ha sido especialmente intenso. En él, no ha faltado el contacto con personas vulnerables. Ha escuchado a varias de ellas, acompañando la escucha con gestos indisimulados de complicidad y empatía. Todas han destacado la ayuda recibida por parte de la Iglesia a través de Cáritas y de otras muchas instituciones”.
Juventud
Respecto al encuentro con los jóvenes, monseñor Fernández ha enfatizado que “muchos de ellos (eran) llegados de nuestra diócesis”, y que Su Santidad les “ha resaltado la importancia de ponerse a la escucha de Dios para responder a la llamada y para transformar el mundo con la llama del amor. Les ha recordado también una frase tomada del Papa San Juan Pablo II que los invitaba a no tener miedo a Jesucristo que no quita nada, sino que lo da todo”.
Sacerdotes
“Tampoco tuvo desperdicio el encuentro mantenido con los cardenales, arzobispos, obispos y personal auxiliar de la Conferencia Episcopal Española”, ha apuntado el obispo de Córdoba.
Este ha puesto de manifiesto que, “en su rico discurso habló del cultivo de las vocaciones, subrayando la importancia de contar con comunidades vivas, sacerdotes alegres, y familias capaces de mostrar la belleza de una vida entregada. Hizo referencia también a la formación en los seminarios y la exigencia de contar con formadores bien formados y de ofrecer una experiencia comunitaria”.
Conclusión
Para monseñor Fernández, “el balance de esta primera etapa de la Visita no puede ser más positivo. El mensaje de la comunión en la diversidad, la defensa de la dignidad humana, y una Iglesia cercana y servicial ha sido abalado con la participación multitudinaria de fieles y de clérigos”.
A la par que ha puesto en valor que “no ha faltado en ningún momento la oración y, sobre todo, la celebración cumbre de la Eucaristía y la procesión posterior por las calles de Madrid en la solemnidad del Corpus Christi”.
De manera que, para el prelado “la sensación que nos queda es que los españoles necesitábamos escuchar un mensaje creíble pronunciado por una persona auténtica y libre, enamorada de Dios y de su Iglesia. Necesitábamos también vivir un encuentro intenso con el Señor y una experiencia eclesial fuerte y los hemos vivido. La historia continúa”.