En este mundo cofrade nuestro son normales las muestras de cariño, se dice más veces hermano que en una quedada de reggaetón y se dan más besos que en la comunión del niño Lolo.
Pero cuídate de los idus de marzo, porque cada beso, cada abrazo o cada muestra de cariño se puede convertir en señal de una traición, y sin monedas de plata de por medio.
Escribo esto con pesar, porque no hago nada más que darle vueltas a esos hermanos que con una palmada en el hombro te ratifican su apoyo y al dar la vuelta, todo ha cambiado.
Hay dos ejemplos recurrentes que se pueden poner como ejemplo, además puede que haya algunos protagonistas que reincidan.
Primero quiero citar el caso de la Quinta Angustia que había solicitado su ingreso en la Agrupación de Hermandades y cofradías, no entro en cuestiones técnicas pero sí éticas, porque cuál es mi sorpresa cuando me entero que en la asamblea de hermanos mayores, bro, algunos piden el voto secreto… ¿Qué hay que esconder?¿No se puede ir de frente?¿Miedo a qué? Ya os podéis imaginar el resultado de esa votación.
Seguro que hubo alguna palmadita de más,... de descargo.
En otro ámbito está el tema de la Piedad de las Palmeras, ahora muy mirada por la decisión de buscar un sitio de regreso el pasado miércoles Santo y no tener en cuenta a la Agrupación. Y me hago una pregunta, siempre desde mi desconocimiento y estulticia, ¿no solicitó ayuda a los “hermanos” del miércoles para buscar una solución y no recogerse tan tarde? Tal vez podría haber habido otra solución, no apareció y ya se sabe, como dice el refrán, a buen hambre, no hay pan duro. Duele.
La culpa es de otros, seguro, por buscar soluciones
Es sólo opinión. Bro, no me des cariño.
JASB