Monseñor Jesús Fernández. Foto: Cabildo Catedral
Monseñor Jesús Fernández. Foto: Cabildo Catedral
La Catedral de Córdoba ha sido el escenario donde, de forma previa a la procesión de la Custodia, el obispo de Córdoba, monseño Jesús Fernández, ha presidido la misa votiva, en un acto litúrgico concelebrado por el obispo emérito de Córdoba, el Cabildo catedralicio y el clero. Contando además con una nutrida presencia de autoridades.
En su homilía, el obispo ha comenzado recordando que la visita del Papa León XIV y la celebración de la solemnidad del Corpus en la capital de España, con toda la Iglesia española representada por sus cardenales, obispos y el pueblo fiel, “nos ha llevado a adelantar a este día -de forma excepcional- la procesión del Corpus Christi y la celebración de una misa votiva de la Eucaristía”.
Monseñor Fernández ha aludido al lema de la visita apostólica ‘Alzad la mirada’, incidiendo en que el Santo Padre invita a evitar “la mirada corta, superficial y ensimismada”. A la par que ha repasado los ejes fundamentales de la visita del Sumo Pontífice.
"Paz a vosotros"
Asimismo, el prelado ha animado a alzar la mirada “al único que puede mantener nuestra esperanza, Cristo Resucitado”. A su vez, ha evocado cómo los discípulos, tras la muerte de Cristo se escondieron y cuando el Señor fue a ellos Resucitado con su saludo de paz (“paz a vosotros”), ellos no tuvieron miedo y se sintieron conminados a “darlo todo”.
Una paz que el obispo ha lamentado que esté tan ausente en nuestros días, con tantos pueblos oprimidos. “La violencia se ha instalado incluso en el seno familiar y en las propias relaciones interpersonales”. Monseñor Fernández ha mencionado las primeras palabras de León XIV, que fueron ese saludo de Cristo a los apóstoles y ha invitado a ponerse en el lado de las víctimas, como hace Dios con las del pecado y del mal.
“Las víctimas de este sistema injusto nos ofrecen lecciones de santidad”, ha subrayado, para agregar que “como nos las ofrecen también los que se esfuerzan en crear condiciones dignas para ellos. Ese amor misericordioso y providente, nacido de Dios y respondido por los hermanos, constituye para nosotros, como Iglesia, una interpelación, una llamada a trabajar a su lado, a favor de la verdad, la justicia, el amor y la libertad. Verdaderos soportes de la paz”.
Emaús
También ha interpelado a “poner la mirada en Jesucristo”. Relatando el pasaje de los discípulos de Emaús, el obispo ha afirmado que “al alzar nuestra mirada a Cristo, presente en el sacramento eucarístico, se cumple la promesa del Señor: sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos”.
Y ha destacado que, al igual que Jesús transformó la vida de los dos de Emaús, “también transformará la nuestra en todas sus dimensiones: afectiva, intelectual y volitiva”. Además, el prelado ha reconocido la labor de Cáritas y el lema de este año del día de la Caridad.
“El hombre eucarístico se entrega y sirve a los hermanos, si es preciso, hasta a dar la vida por ellos, como hizo nuestro Señor Jesucristo”, ha recalcado monseñor Fernández.