Esta semana, la celebración de la octava del Corpus está dejando numerosas procesiones en la capital cordobesa. Y una de las más exquisitas ha sido la que ha llevado a cabo la hermandad de la Vera Cruz con Jesús Sacramentado, por las calles del Campo de la Verdad.
Una salida marcada por el buen gusto, en cada detalle de una puesta en escena, sencillamente, impecable en lo espiritual, en lo cofrade y en todo aquello que el lector de esta crónica quiera valorar.
La procesión eucarística recorrió las calles de su barrio (Paseo Cristo del Descendimiento, avenida de la Diputación, Batalla de los Piconeros, Infante Don Juan Manuel, Rosario. Plaza Sor Pilar, Carretera de Castro. Ciudad de Linares y Almería), para alcanzar la parroquia de Santa Isabel de Hungría.
En ese último enclave tuvo lugar el acto eucarístico, para dotar de todo el sentido a la procesión y regresar a San José y Espíritu Santo por Utrera, Ciudad de Linares Carretera de Castro. Pío XII, Beato Henares, Doña Aldonza, Tenerife, Adalid, Fray Pedro de Cordoba, Obispo Rojas Sandoval, Infante Don Juan Manuel, Batalla de los Piconeros, avenida de la Diputación, paseo Cristo del Descendimiento y así entrar en su tamplo, donde tuvo lugar la solemne bendición.
Y todo ello con Su Divina Majestad portada por una cuadrilla de costaleros, magníficamente dirigida por Rafael Salado y Antonio Barbudo. Y, para que no se escapara detalle alguno, los sones de la banda de cornetas y tambores de Nuestra Señora de la Fuensanta mostraron el crecimiento que sigue experimentando la formación. Todo de la mano de una octava del Corpus marcada por la elegancia.