Tan solo un día después de la procesión del Corpus Christi de la diócesis, la hermandad del Remedio de Ánimas acudía a su cita con Su Divina Majestad, procesionando por las calles de la feligresía de San Lorenzo y parte de la de San Andrés.
Y lo hacía como la cofradía del Lunes Santo organiza sus actos, con gusto, alta dosis de elegancia y un carácter místico que se aprecia y disfruta en cada acto que lleva a cabo la corporación.
Desde la plaza de San Lorenzo hasta Santa María de Gracia, pasando por Arroyo de San Rafael, Juan Bernier, Buen Suceso, Arroyo de San Andrés, Hermanos López Diéguez, plaza de San Andrés y Realejo; el discurrir del cortejo dejó momentos de una intensidad espiritual al alcance que la ocasión merecía.
Y lo hizo, a su vez, con los nuevos faldones laterales, donde se podían contemplar escenas de la Epifanía del Señor y la Última Cena.
Un trabajo que completa el juego de faldones del paso y que ha sido fruto del trabajo de los hermanos de una cofradía que volvió a hacer vibrar a sus fieles, esta vez gracias a una magnífica octava del Corpus.