La hermandad del Despojado de Cáceres ha dado a conocer esta semana dos piezas, que marcarán la estética de la corporación de cara al futuro. Y se da la circunstancia de que, ambas, han sido diseñadas por el artista cordobés, Mario Ramos.
Así, la futura cruz guía es una de ellas y está concebida para realizarse en orfebrería calada de plata con detalles en oro. Y, como ha indicado la cofradía extremeña, “presenta líneas rectas y clásicas, con una moldura exterior de efecto espejo destinada a aportar luz, en referencia a las palabras de Cristo recogidas en Juan 8:12: ‘Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida’”.
Decoración
Por su parte, la zona central está proyectada para realizarse calada, permitiendo el paso de la luz y aportando contraste al conjunto. Su decoración se inspira en las yeserías de los nervios de la cúpula del Oratorio de San Pedro Alcántara, sede de la hermandad durante sus inicios y lugar donde recibió culto el Señor a su llegada a Cáceres. A la par que “los remates de la cruz aportan movimiento a sus líneas rectas y se componen de pequeños espejuelos rodeados de hojas inspiradas en los florones de la corona real, simbolizando la realeza de Cristo”.
La parte superior aparece coronada por la inscripción dorada ‘INRI’, símbolo de la Pasión de Jesucristo, acompañada por cinco espejuelos que evocan las cinco llagas de Cristo. Completa el conjunto un resplandor central con dos palomas portando ramilletes de olivo, símbolo de la paz que Cristo trae mediante la Redención.
En los brazos de la cruz figura, en letras de oro, la frase: ‘He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra’, pronunciada por la Santísima Virgen ante el Arcángel Gabriel. Esta inscripción recuerda a todo el cortejo la importancia de seguir el camino de la Cruz con la misma entrega y esperanza que María.
Estandarte corporativo
La pieza diseñada por Ramos está concebida para realizarse mediante bordados de plata sobre tisú de plata en tono crema. “De líneas clásicas, concede todo el protagonismo al escudo de la Hermandad, situado en el centro y rodeado por hojarasca inspirada en los diseños de doña Herminia Álvarez Udell y bordados por el taller de Olmo para diversas cofradías sevillanas. Los motivos vegetales y florales enmarcan el conjunto, dejando despejada la zona central para aportar equilibrio y elegancia”, ha señalado la hermandad.
Por su parte, “la faldilla mantiene la misma ornamentación vegetal y floral, rematada por tres grandes conchas que simbolizan la pureza de la Santísima Virgen María. Asimismo, el predominio del color blanco alude a nuestras dos titulares marianas. El estandarte se corona con un remate de orfebrería en plata que nace de un tubo cincelado con formas romboides y una flor de ocho puntas. Sobre una base de roleos y motivos vegetales se alzan dos ángeles pasionistas que sostienen la lanza de Longinos y la caña con la esponja empapada en vinagre, formando entre ambos una ‘V’, símbolo de la victoria de Cristo sobre la muerte”.
“La pieza culmina con una cruz calada de sinuosos roleos interiores, rematada por flores y presidida por un resplandor central que simboliza el triunfo de la Santa Cruz de Cristo en la redención de nuestros pecados”.