Las procesiones de la octava del Corpus han dejado una semana inolvidable en la capital cordobesa. Hermandades y parroquias han llevado a cabo las mismas con Jesús Sacramentado y las calles de la feligresía de San Juan y Todos los Santos (La Trinidad) no han sido menos.
Así, poco antes del mediodía de este domingo, Su Divina majestad partía de La Trinidad, tras la celebración de la misa en el citado templo. Y lo hacía de la mano de la cuadrilla de costaleros que dirige Manolo Orozco, para tomar -previo paso por la residencia de mayores que lleva el nombre de la parroquia- Eduardo Dato y algunas de las vías más céntricas de la capital.
De ese modo, el nutrido cortejo recorrió Pérez de Castro, Duque de Fernán Núñez y Concepción; para tomar en su parte final San Felipe, plaza Ramón y Cajal, Tesoro y llegar nuevamente a la plaza de la Trinidad.
Y lo hizo en un clima de espiritualidad que bien supo encumbrar una de las bandas más interesantes de Córdoba y su provincia, la agrupación musical Afligidos de Puente Genil. Con un sonido potente pero controlado, la formación pontana dio el punto de brillo a una emocionante preocesión eucarística, que culminó con Jesús Sacramentado , volviendo bajo palio al templo.