Rafael ramírez Galvín durante un ensayo
Rafael ramírez Galvín durante un ensayo
La etapa de Rafael Ramírez Galvín, popularmente conocido como Toreri, al frente de la cuadrilla del Cristo de la Buena Muerte ha llegado a su fin. Así lo ha podido confirma Efecto Cofrade, que también ha constatado que no ha sido una decisión querida por ninguna de las partes.
La renuncia a seguir como titular del martillo del crucificado de Castillo Lastrucci ha sido por “motivos personales” sin que hayan trascendido otros motivos que no sean los estrictamente aducidos por el capataz a los dirigentes de la cofradía de San Hipólito.
Asimismo, este medio ha podido confirmar que la cofradía estaba muy satisfecha con el trabajo realizado por el capataz durante este tiempo al frente de su titular cristífero.
Con su dimisión se abre un nuevo periodo en el que la hermandad deberá decidir quién se hace cargo de una cuadrilla que, en los últimos años, ha tenido una respuesta impecable en cada estación de penitencia.
Cabe recordar que Ramírez Galvín, al margen de su labor al frente de la Buena Muerte, siempre se ha caracterizado por no ser un capataz mediático que, aun así, ha realizado una magnífica labor al frente del misterio del Cíester y antes en el palio de la Esperanza.