El ‘Plan de Formación para miembros de Hermandades y Cofradías’, que se presentaba este pasado mes de junio, como se informaba desde la diócesis y desde la Delegación Diocesana encargada de elaborar el mismo, respondía a una de las necesidades planteadas por las propias cofradías de la capital y de la provincia.
Ese último dato no es menos, pues la diócesis abarca a ambas, aunque no siempre se haya podido tener presente en la medida que merece. Así, se solicitó tanto por hermandades de la capital y la provincia, se elaboró el Plan y en menos de dos semanas desde su puesta de largo supera los 300 inscritos.
Y es que, a fecha de este jueves 2 de julio, eran ya 305 las personas que se habían apuntado a un curso de dos años, que se impartirá en tres sedes; Córdoba, Lucena y Pozoblanco. En concreto, en el caso de la capital el número de inscritos era de 170; pro los 100 de Lucena; y los 35 de Pozoblanco.
La comparativa
Cifras que cobran una mayor dimensión si se comparan con el anterior precedente de este plan. Fue en el marco del Plan Pastoral (“Permaneced en mi amor”) 2008-2012, que promulgó el entonces obispo de Córdoba, monseñor Juan José Asenjo.
Pionero
En aquel momento, con el impulso del entonces vicario general de la diócesis, Fernando Cruz-Conde, y del que fuera director del ISCCRR Beata Victoria Díez, Jesús Poyato, se proyectó ese servicio a las cofradías.
Su puesta en marcha fue prácticamente pionera en la diócesis y contó con alrededor de 30 inscritos, se impartió en la capital y hubo dos alumnos de la provincia. Números que, comparados con los actuales, dan la medida de la aceptación del nuevo plan.
Se optó por otra vía
No obstante, se hace preciso señalar a este respecto que aquella propuesta formativa era el germen y se ideó con propósito de continuidad. Algo que habría propiciado un número estable de alumnos en cursos posteriores. Si bien, la apuesta decayó y se optó por dar preeminencia a una guía formativa, que a la postre dejó a un lado el curso propiamente dicho.
En el tiempo transcurrido entre las dos inciativas, la Agrupación de Cofradías (que en aquel periodo 2008-2012 apostó por el formato presencial) perdió ese impulso y así ha continuado hasta la fecha.
De menos
De hecho, el actual Plan -como señalábamos al principio- nace de un proceso de consulta a las hermandades y se ha echado en falta un compromiso público de la Agrupación que dirigen Manuel Murillo (presidente) y Manuel Bonilla (vicepresidente), más allá de la presentación -a la par- de otro tipo de plan subvencionado por la Diputación.
Frutos
Aun así, la acogida ha resultado esclarecedora y, fruto de aquel primer plan, en el claustro del actual hay antiguos alumnos del curso de hace casi dos décadas. Muestra de que el primer intento fue valioso y el actual promete una proyección que, hasta la fecha, no se había visto en cofradías.