Fernando Suárez. Foto: Diócesis de Córdoba
El 500 aniversario del nacimiento de San Juan de Ávila ha sido motivo de celebración para la diócesis de Córdoba. Y, ante tal efeméride, el rector de la basílica de San Juan de Ávila de Montilla, el sacerdote Fernando Suárez, ha compartido interesantes reflexiones sobre la figura del santo.
Ha sido en una entrevista concedida a la diócesis, donde Suárez ha resaltado su “dimensión pastoral”. En este sentido, el presbítero ha recordado que en el plan pastoral para los próximos años, “San Juan de Ávila es el referente, ya que es el pastor que anduvo por nuestros pueblos y predicó con fuerza la palabra de Dios, el amor de Dios. Por eso, para nosotros es una punta de lanza”.
Al hilo de ello, Suárez ha incidido en que “sabemos que los santos no están simplemente en el sepulcro, sino que viven e interceden por nosotros, así que tenemos los sacerdotes de Córdoba un gran adalid”.
Asimismo, el rector ha explicado que el obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, “quiere dar a conocer en este quinto centenario la importancia del sacerdocio con la mirada de San Juan de Ávila”.
Ello le ha servido para retrotraerse al Papa Benedicto XVI, quien señalaba de San Juan de Ávila “que es un eslabón imprescindible en la sistematización del sacerdocio”.
A la par que Suárez ha subrayado que “San Juan de Ávila contribuyó mucho -en pleno siglo XVI- a definir, a aportar el ser sacerdotal. Hoy se insiste mucho en el hacer, pero el ser debe preceder al hacer. Primero tenemos que tener claro qué es lo que somos para luego ejercer nuestra misión pastoral”.
La procesión del Corpus Christi no es un simple desfile religioso; tiene una razón de ser profunda que mezcla teología, historia y una necesidad de "sacar la fe a la calle".
Aquí te explico los motivos principales por los que debe salir en procesión:
El motivo teológico fundamental es proclamar la Presencia Real de Jesucristo en la Eucaristía. A diferencia de otras procesiones donde se llevan imágenes de madera o escayola (representaciones), en el Corpus los católicos creen que quien va en la custodia es Dios mismo de forma sustancial (Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad).
Contraste: Se sale a la calle para decir públicamente que el pan y el vino no son solo símbolos, sino una realidad viva.
Históricamente, la fiesta tomó fuerza como una respuesta a las herejías del siglo XI y XII (como las de Berengario de Tours) que negaban la presencia real.
Reivindicación: La procesión se diseñó como un acto de "triunfo" y honor. Por eso se usan las mejores galas: custodias de oro, alfombras de flores, incienso y música. Es el reconocimiento del "Rey de Reyes" recorriendo su ciudad.
Al sacar la Custodia del templo, se busca sacralizar el espacio público.
La idea es que Jesús no se quede encerrado en las iglesias, sino que camine por donde la gente vive, trabaja y sufre.
Se busca que su paso bendiga las casas, las calles y la vida civil de los ciudadanos. De ahí la tradición de poner altares en los portales o colgar mantones en los balcones.
La procesión simboliza al Pueblo de Dios en camino.
En el desfile participan todos los estamentos de la sociedad (autoridades, hermandades, niños de comunión, fieles).
Representa la unidad de la Iglesia: todos caminan juntos siguiendo a un mismo centro, que es la Hostia consagrada.
El Papa Urbano IV, mediante la bula Transiturus de hoc mundo, institucionalizó la fiesta tras el Milagro de Bolsena (donde una hostia sangró en manos de un sacerdote que dudaba).
El Papa determinó que, aunque la Eucaristía se celebra cada día en la Misa, debía haber un día al año de especial veneración pública y solemne para reparar las ofensas y olvidos que recibe el Sacramento el resto del año.
En resumen: Se sale en procesión para hacer una confesión pública de fe, para honrar a Cristo con la máxima solemnidad posible y para pedir que su presencia transforme la realidad social de la ciudad por la que pasa.