Foto: Cabildo Catedral de Córdoba
Foto: Cabildo Catedral de Córdoba
La Catedral de Córdoba es uno de los templos más emblemáticos del mundo. Su acervo patrimonial está fuera de toda duda y apenas tiene parangón. Si bien, además de esto, en el apartado del culto también posee connotaciones más que interesantes.
Una de ellas radica en que el templo (consagrado a Santa María -de la Asunción-) cuenta con dos dedicaciones, que se celebran el 18 de mayo y el 29 de junio, respectivamente.
La dedicación primitiva
En la primera de ellas (la del 18 de mayo) se conmemora la primera consagración del templo al culto católico. Su fecha se remonta al año 1146, cuando la ciudad fue reconquistada por Alfonso VII, si bien aquella recuperación duró poco y, de ahí, la segunda dedicación. En esta primigenia, se celebró por primera vez la eucaristía y el canto de las horas litúrgicas, presididas por don Raimundo, arzobispo de Toledo.
La segunda dedicación
Tuvo lugar el 29 de junio (festividad de San Pedro y San Pablo) de 1236, tras ser encomendada la consagración del templo por Fernando III el Santo. La ceremonia estuvo presidida por el obispo de Osma.