San Pelagio fue martirizado a los 14 años por no acceder a las pretensiones del califa. Su ejemplo, como el de tantos otros cristianos que pusieron a Dios en el centro de sus vidas, ha perdurado y ha sido sostenido en el tiempo.
Tanto es así que Córdoba, la ciudad donde el santo de Tuy estuvo preso y fue martirizado por Abderramán III, le rinde culto en la parroquia a él consagrada en el barrio del Parque Cruz Conde.
Y ese culto se volvió a traducir, en la noche de este viernes, en la salida procesional de la imagen de San Pelagio por las calles de su barrio. Un acto sencillo, pero marcado por una profunda espiritualidad con el párroco Jesús Linares a la cabeza, que cada año cuenta con más fieles arropando el discurrir del mártir.
Portado a hombros por un grupo de devotos, los sones a San Pelagio los puso un grupo de músicos, algunos de ellos pertenecientes a la banda La Estrella de la capital cordobesa.
El triunfo de la fe se vivió y procesionó este viernes por las calles de Parque Cruz Conde, con San Pelagio dando testimonio de un ejemplo de fidelidad a Dios que está por encima del tiempo.