La Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba celebrará su asamblea ordinaria este jueves 25 de junio. Y, en la misma, se procederá a la lectura del informe del presidente.
Un documento a cuyo borrador ha tenido acceso Efecto Cofrade y en el que se da cuenta de la reunión que la junta de gobierno de la institución cofrade mantuvo con el obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, en la primera quincena del mes de mayo.
La reunión
Una cita en la que, según se desprende del texto, también estuvieron presentes el delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, José Juan Jiménez Güeto; y el propio consiliario de la Agrupación, Juan José Romero Coleto.
“En este encuentro le agradecimos sobremanera (al obispo) el acompañamiento que ha tenido en todos los recorridos de la carrera oficial de todas las hermandades de penitencia agrupadas, incluso en la Madrugá, así como le hemos agradecido su visita a todas las hermandades agrupadas previa a la salida procesional, incluso a las de Gloria”, se asegura en el informe del presidente.
A ello se añade que “le ofrecimos nuestra enérgica protesta por el contenido del Reglamento diocesano para Hermandades y Cofradías (…). En la reunión se le transmitió la pérdida de autonomía, independencia e idiosincrasia de las hermandades que se deriva del contenido del Reglamento, y le transmitimos la preocupación de las hermandades agrupadas que ya se puso de manifiesto en una reunión informativa convocada por la Agrupación en la sede a instancia de un número elevado de hermandades”.
A ese respecto cabe recordar que la citada reunión no fue una asamblea como tal y algunas hermandades habrían decidido no participar en la misma, a tenor de discrepancias con la convocatoria.
Reconocimiento a medias
Pero la parte más interesante de este apartado es cuando se reconoce en el documento que, el obispo “nos trasmitió que nunca íbamos a perder la autonomía, ni nuestra independencia secular, y que la idiosincrasia de cada hermandad debe respetarse dentro de las normas y los estatutos por las que se rigen, ya aprobados por el ordinario de la diócesis”.
Asimismo, se indica que “José Juan Jiménez Güeto y José Juan Romero Coleto explicaron que el reglamento establecía y ordenaba la gestión y el día a día de la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías, cosa que es cierta”.
Una afirmación, esa última, que asume la norma, aunque se interpreta, acto seguido, que “entraba a gestionar aspectos que no le corresponden a la Delegación y que están cubiertos con los estatutos particulares y los regímenes internos de cada corporación”, sin especificar en dicho borrador cuáles son.
Lo que no se cuenta de la otra reunión
Si el delegado diocesano (delegado por mandato del obispo, entiéndase la especificación) estuvo presente en la reunión mantenida en Palacio con el prelado, donde no estuvo fue en la reunión con las hermandades. Y -como han confirmado a Efecto Cofrade varios hermanos mayores- la Agrupación declinó que el vicario del pastor de la diócesis asistiera a la reunión informativa previa a la solicitada al obispo.
El emisario episcopal se habría ofrecido (aseguran esas mismas fuentes), cuando tuvo conocimiento de dicha convocatoria, a asistir y responder en persona a las inquietudes de las cofradías ante el nuevo Reglamento. Si bien, dichas fuentes aseguran que el presidente de la Agrupación no quiso que estuviera presente para dar explicaciones, bajo el pretexto de que quería escuchar a los hermanos mayores.
Dudas razonables
De ese modo, parece claro que la Agrupación en modo alguno quiso que el delegado estuviera presente en tal convocatoria, la cual -dada la relevancia de la misma- haría presuponer que debía haberse celebrado en forma de asamblea (extraordinaria), en tiempo y forma y no, como algún hermano mayor ha indicado a este medio, vía WhatsApp y con dos o tres días de antelación (lo que contravendría el artículo 12 y siguientes de la propia normativa de la Agrupación).
Pero la reunión se llevó a cabo, pese a la ausencia de un número elevado de hermanos mayores y, en cambio, sí habrían participado personas no que no eran el máximo dirigente de su cofradía, sino que como indican a Efecto Cofrade, ni siquiera eran miembros de junta de gobierno y, de camino, habrían intervenido de forma intensa en la cita.
La frase y la contradicción
“Le transmitimos la preocupación de las hermandades agrupadas que ya se puso de manifiesto en una reunión informativa convocada por la Agrupación en la sede a instancia de un número elevado de hermandades”, señala el borrador del informe.
Llama la atención que ese “número elevado de hermandades” en el que parece escudarse la Agrupación, no dejara constancia de su queja en una asamblea formalmente constituida, que se antoja el cauce lógico para una resolución que se va a elevar al ordinario de la diócesis.
¿Descontento?
A tenor de la sucesión de hechos, lo que se intuiría es que la junta de gobierno de la Agrupación no estaría contenta con el nombramiento del nuevo delegado diocesano. Y se generalizaría -o se escudaría- en el grueso de las hermandades, pues hasta donde se conoce, estas últimas no habrían votado propuesta alguna que presentar al prelado.
Ahora, está por ver qué explicaciones se dan y cómo operan los dirigentes de Isaac Peral en lo que se asemeja a una especie de cruzada contra un Reglamento, que no es sino de régimen interno para una institución diocesana, no para las cofradías. Para que afectase a las hermandades, al obispo solo le faltaría decretar un nuevo estatuto marco o un decreto y a la Agrupación acatarlo como cargos diocesanos, dependientes del ordinario, que son.
El juego de conceptos autonomía-independencia parece sacado del discurso catalán, lo que no deja de ser paradójico en un debate que, a tenor de la sucesión de acontecimientos, resulta un tanto artificial y pareciera esconder más un pulso por parte de algunos de los actores implicados, que una realidad denunciada por las hermandades.